LIMPIEZA Y MANTENIMIENTO DEL CALZADO PARA NIÑOS

 

El uso diario de todo zapato y los agentes externos como las temperaturas, el ambiente, la lluvia, etc, afectan al calzado, por lo que debemos cuidarlos adecuadamente para procurar lucirlos como nuevos cada día.  Mantener nuestro calzado es muy sencillo, pero entendemos que a veces pueden surgir dudas, por ello, te indicamos algunas pautas que debemos seguir para hacerlos más duraderos.

 

1.LIMPIA EL CALZADO CORRECTAMENTE.

CALZADO DE PIEL: NAPPA /SERRAJE / NOBUCK / CHAROL / METALIZADO

La mayor parte de nuestro calzado está fabricado en PIEL, ya que además de sus múltiples cualidades, se limpia muy fácilmente. Para la limpieza diaria de nuestro calzado de piel tan solo necesitaremos frotarlos delicadamente con un trapo húmedo con un poquito de jabón neutro, o utilizar las típicas toallitas de bebé que incorporan algo de cremita, que ayudará también a nutrir la piel del zapato. Enseguida apreciaremos que el material lo agradece, y con ello procuraremos su durabilidad. Muchos de nuestros zapatos incluyen puntera de goma antirrozaduras, que podremos limpiar de igual modo, pero cuando no la lleve, en el caso de la nappa, los roces podremos cubrirlos con una crema incolora general o con un tinte del mismo tono del zapato, y en el caso del serraje, lo cepillaremos con un peine especial para este tipo de acabados. Estos productos se pueden adquirir fácilmente en grandes superficies, o zapateros especializados.

¡ATENCIÓN! NUESTRO CALZADO NO ES APTO PARA LAVADORA o LAVADO A MAQUINA. La piel es un material natural, y un lavado tan agresivo puede estropearla, así que por favor ten en cuenta que, si decides utilizar este método de limpieza, siempre será bajo tu responsabilidad, y no nos haremos cargo, bajo ningún concepto del deterioro/modificación del zapato.

CALZADO DE TEJIDO: LONA / ALGODÓN / NAYLON

Las zapatillas de tejido se pueden lavar a mano, pero no recomendamos utilizar lavadora, no obstante, si decides bajo tu responsabilidad optar por ello, te recomendamos que utilices poco detergente, y quites plantillas, y cordones. Realizando un lavado en programa corto y con agua fría para evitar que encojan. Para secarlas, te recomendamos dejarlas al aire libre y en sombra, ya que el sol puede afectar al acabado del tejido y de la suela.

Ten en cuenta que sobre todo el calzado para niños, y en concreto las lonas, suelen llevar varios adornos, serigrafias y colores que no aguantan igual de bien la lavadora que el propio tejido, es por ello que, NO recomendamos su lavado a máquina, y no nos haremos cargo, bajo ningún concepto del deterioro/modificación del calzado si decides optar por este tipo de lavado.

2. DESINFECCION GENERAL

Concienciarnos sobre la nueva realidad actual derivada de la Covid-19, nos ha obligado a mantener ciertos hábitos importantes para nuestro futuro. Prácticas que ahora venimos realizando por este motivo, deben quedar como obligatorias para la prevención sobre cualquier otra enfermedad. Por ello, lavarnos las manos varias veces al día, utilizar mascarilla cuando nos sintamos enfermos, o la desinfección del calzado en casa, son hábitos importantes que no debemos de perder. En el caso del calzado, podemos utilizar toallitas desinfectantes con base de alcohol, una servilleta con gel hidroalcohólico, o las típicas soluciones multiusos para el hogar con base de alcohol. Como consejo, realiza siempre una prueba en una pequeña zona del zapato, ya que las pieles llevan brillos y acabados que pueden ser dañados por este motivo.

3.AIREAR/VENTILAR EL CALZADO.

Es muy importante ventilar el calzado después de cada uso. Nuestros forros son transpirables y antibacterianos, pero es muy recomendable airear el calzado para evitar la humedad resistente y que la piel no se acartone, sobre todo si nos sudan mucho los pies. El mal olor se produce cuando el sudor entra en contacto con las bacterias de la piel, produciendo en su descomposición amonio y ácido graso. Lavar los pies del niño diariamente, pasar un pequeño trapo seco por el interior para retirar el exceso de sudor en la plantilla, o sacarla en el caso de que sea extraíble, y airearla por separado, son detalles muy importantes que nos evitarán malos olores, y alargarán la vida del zapato. Claros ejemplos de calzado que necesitan se aireados y secados correctamente son el calzado escolar de piel y las deportivas. Un calzado escolar que de media es usado unas 10h al dia, es un producto que soporta una gran cantidad de sudor y abrasiones externas, por lo que si queremos conservarlo en el tiempo, deberá de ser limpiado, secado y acomodado con bolas de papel de periódico en su interior, para que absorban posibles humedades y que el calzado mantenga su forma sin que se acartone.

4. ALTERNAR EL CALZADO.

Principalmente cuando el calzado es nuevo, es importante alternar su uso con los demás zapatos que tengamos. El zapato cogerá la forma del pie poco a poco y dejaremos al material respirar, por tanto, será lo más aconsejable utilizar este zapato un día sí y otro no. Para los más pequeños o los pies de pieles más sensibles, también puedes aplicar un poco de crema hidratante en el forro, en las zonas que más lo rozan, y sobre todo si van a ser usados sin calcetín. De este modo ablandaremos estas piezas y conseguiremos que el calzado se amolde perfectamente al pie. Ten en cuenta que las pieles ceden, se adaptan y se hacen más flexibles con el uso.

Alternar el calzado es un detalle importante en el caso de los zapatos escolares. Tenemos la idea equivocada de que un calzado fabricado para este fin debe ser indestructible, pero sentimos informarte que hasta la fecha nadie ha podido crear tal cosa. Un calzado escolar está fabricado con pieles altamente cualitativas, para que sean flexibles, cómodos y confortables en su uso diario continuado, ya que, de media, un niño lleva puesto estos zapatos entre 9 y 12 horas al día. Tiempo en el que su uso suele ser el doble de agresivo, y se reduce considerablemente su durabilidad. Por tanto, lo más recomendable es alternar diariamente con otro par, para permitir que se aireen y se sequen sin acartonarse de todo el sudor diario. Un truco que, pese a que supone un sobrecoste inicial, nos ahorrara muchos pares de zapatos al año.

5.GUARDAR EL CALZADO CORRECTAMENTE.

Lo recomendable es guardar el calzado en su propia caja, o en un zapatero sin ser amontonado, para evitar que se deformen. Si no tenemos espacio para las cajas, también podemos utilizar bolsas de tela, pero de una manera u otra siempre deberemos de guardarlos con bolas de papel de periódico en su interior para que absorban posibles humedades y que el calzado mantenga su forma sin que se acartone. Cuando guardemos el calzado, este debe de estar seco, aireado, limpio, y sin polvo o cualquier mancha hasta el siguiente uso, porque cuando una mancha se mantiene por tiempo, siempre será más difícil de retirar. También es importante no guardar los zapatos en un lugar húmedo, como sótanos, trasteros, etc. El calzado es un lugar perfecto para el moho debido a las partículas de sudor, por lo que siempre será aconsejable añadir alguna bolsita antihumedad, sobre todo si van a ser guardados por una larga temporada.

6.PRESTAR ATENCION A LOS DETALLES.

El calzado es un producto que todavía conserva un 75% de procesos manuales, elaborados casi de manera artesanal, por tanto, aunque son fabricados en cadena, consideramos cada par de zapatos prácticamente únicos. Por ello, y debido a la naturaleza de sus materiales nobles como la piel, siempre puede haber pequeños detalles a los que deberemos de prestar atención. Por ejemplo, las costuras, ya que, debido al roce, y sobre todo en el uso que realizan los más pequeños, se pueden desgastar, cortar o salir algún hilo. En este caso, corta y quema la punta para que no vaya a mas y evitar así descosidos.

 

Si con todos estos detalles, todavía tienes dudas, o has adquirido un calzado de un material especial, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de ayudarte.